las fallas en burriana

Cuando las costumbres heredadas, que vuestros mayores, dentro del seno familiar profesaban, los hijos comienzan a ver también suyo lo que representan tales acontecimientos, y es cuando entonces se convierten en tradiciones.

Las devociones a los Santos, que por su ejemplar vida tuvieron, se transmiten de padres a hijos, de ahí la costumbre de perpetuar las tradiciones.

Siempre se nos ha enseñado en fragmentos bíblicos, en obras pictóricas y también escultóricas, que en el seno de la Sagrada Familia, el padre de la misma es el Patriarca San José, y éste además ejerce la profesión de carpintero, de ahí que los carpinteros – nuestros maestros carpinteros- determinaran que su Patrón fuera el Santo Patriarca.

Cuando la primavera marca el comienzo del buen tiempo, cuando parece que el frío ya no tiene sitio en nuestros días, el carpintero piensa también que es necesario desalojar todo lo sobrante de su tarea diaria, y que en su taller guardó durante el invierno, por tanto aquellos trozos d madera inservibles, listones y virutas los saca a la calle y frente a su casa –con todo- monta una falla para después prenderle fuego, todo arde y se convierte en una gran hoguera- una falla que venía a quemarse en vísperas de San José, para así festejar tal festividad; este podría ser el sentido más real del nacimiento de nuestras fallas-monumento, - acto que iba unido año tras año a una costumbre también heredada de sus mayores, y que consistía en asistir a la Santa Misa el día de San José. Este acto se solía celebrar en el altar que el Santo tenía en la iglesia del Convento de Nuestra Señora de la Merced –hoy parroquia- Altar que fue destruido durante el conflicto nacional, y que fue nuevamente restaurado con el Santo Patriarca en su camarín, por la familia burrianense apellidada Calbet-Tellols.

Tenemos noticias que en aquellos años, al ir a la Misa del día de San José, a los carpinteros, les acompañaban también sus familiares, y que al llegar al Altar sus hijas y mujeres depositaban ramos de flores, se puede entender que aquello, -aquel acto- por el tiempo se convertiría en la maravillosa Ofrenda de Flores que Burriana ofrece año tras año a su Patrona la Virgen de la Misericordia.

Cuantas alegrías compartirían las gentes del vecindario en el momento de quemar la “falleta” montada con estos dos materiales de la carpintería, y así festejar el día del Santo carpintero:

“Miren la falleta que cremarà el sinyó Vicentet”
“Qui?- preguntaban-
“Dóna qui te que ser, Piqueres el fuster del Escorredor”.-

Como Vicente Piqueres, Salvador Duch, Ismael Roig “el campanero”, “Hilariet el fuster del carrer del Tremedal”, “Batiste Vidal”, “Batiste Blasco”, Vicente y Salvador San Antonio y tantos otros que en nuestro pueblo y por aquellos años, solían preparar aquellas fallas con tanta ilusión –era una forma personal muy suya de festejar el día del Santo; unas fallas que no tenían “Ninots”, pero si al arder, mostraban figuras fantásticas creando de esta manera la mejor expresión por el fuego, de que en su interior anida la belleza.-

Cuantas figuras simbólicas encontraría el burrianense Carlos Romero Vernia dentro de aquellas hogueras, para emprender el milagro de la “plantà” de la primera falla –monumento en la plaza de la Merced y de esta manera junto a una comisión de gentes del barrio, comenzar la historia de nuestras fallas en Burriana-.

En Burriana hemos gozado siempre de la devoción al Patriarca San José, y hemos tenido personas que hicieron posible que esa devoción nos llegara desde las imágenes que tenemos del Santo en los altares de nuestras iglesias, así como preciados retablos de la más valenciana de las cerámicas, que guardan eternas los jardines de nuestras casas, al igual que lienzos pintados al óleo por manos privilegiadas de personas que han vivido en nuestro pueblo.

Un hombre tan sencillo y entrañable sería el que, con sus manos pintara las estampas más artísticas del Patriarca San José; estamos hablando de Don Vicente Oliver Martí –cariñosamente llamado “Vicentet el Cabanenc” –hijo de Burriana,y que con sus padres y familiares vivía en una casa situada en las Alquerías de Ferrer, -tenemos que aclarar que lo de “Cabanenc” le viene al haber nacido su señora esposa en Cabanes, -estos lienzos tendrían que ocupar más tarde, los salones de la sede de la Caja Rural que tiene en la calle de la Carrera el número 17, y en su exposición serían motivo del beneplácito de todos los burrianenses. Fue en el marzo de Fallas del año 1995, cuando el “Grup d’Estudis Històrics Fallers” se empeña junto a otras obras de arte mostrarlos ya que son valores históricos y que tenemos en Burriana, por eso los expuso en los días de la semana fallera de aquel año.

Estos relatos vienen a mostrar que en aquellos tiempos existía ya entre los burrianenses el espíritu valenciano-fallero de crear y quemar, hoy se conserva entre nosotros ese espíritu, -y no son aquellas fallas o falletas primitivas que montaban en la calle nuestros maestros carpinteros, si no auténticos monumentos de madera y cartón realizados artísticamente, por las manos sabias de nuestros artísticas y artesanos falleros.

 

 

Es una colaboración del “Grup d´Estudis Històrics Fallers de Burriana”

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